Datos biográficos

1868 – Rafael María Forns y Romans nace el 12 de diciembre en Cuevas de Vinromá, provincia de Castellón, donde trabaja como médico su padre Antonio Forns Sánchez, de San Feliú de Llobregat, casado con Leonor Romans y Papell, de Figueras. La madre, de 23 años, fallece en el parto.

1877 – Se traslada a vivir a Castellón con su padre, que contrae matrimonio con Salvadora Portalés, natural de esa ciudad. Cuatro años más tarde, obtiene el título de Bachiller.

1881 – Perteneciente a una larga estirpe de médicos catalanes, es enviado por su padre a Barcelona a estudiar Medicina y Farmacia. Ya antes de comenzar el preparativo de medicina, según declara el pintor en una entrevista publicada en el Heraldo de Madrid (20 septiembre 1917), asiste a las clases de pintura y modelado de Rosendo Nobas, las cuales abandona por motivos de salud, optando por la práctica de la pintura al aire libre en los muelles y playas de Barcelona. Es probable que recibiera clases de pintura de Ramón Martí y Alsina, amigo de su familia. Sin embargo, el pintor declara haber empleado como único medio de enseñanza el natural.

Durante los siete años que duraron sus estudios de Medicina en Barcelona realiza una larga serie de cuadros anatómicos en formato de 2 x 1 metros, que donaría más tarde a la Facultad de Medicina de San Carlos de Madrid, y con los que ilustraría su Tratado de Otiatria, publicado en 1902.

Rafael Forns nos informa en la citada entrevista de que expone y vende sus primeros cuadros (marinas) en estos años, en el escaparate del Bazar del Liceo en la Rambla.

1888 – Licenciado ya en Farmacia en Barcelona, marcha a Madrid para continuar sus estudios. En esta ciudad vive en la casa del Dr. Letamendi, que reside en la capital desde 1878, en la Plaza de las Cortes, n. º 8, y quien lo acoge como alumno predilecto. El médico José de Letamendi es, además, Diputado en Cortes, Consejero de Instrucción Pública, Consejero de Sanidad, Decano de la Facultad Central de Medicina, Académico de Número de la Real Academia de Medicina, miembro ilustre y polemista del Ateneo viejo de la calle Montera de Madrid (como lo describe el escritor y político Luis Morote), así como Presidente de Sección y Presidente General del Ateneo de Barcelona. Fue uno de los primeros defensores de la música wagneriana en España; sus escritos sobre la música de Wagner gustan tanto al propio compositor que los publica en su revista Bayreuther Blätter en 1880. Es también pintor, violonchelista y compositor. Transmite su pasión por la música a Rafael Forns.

En casa de su mentor conoce a la que sería su esposa, Aurora Quadras Cubero, natural de Barcelona y ahijada de Letamendi, quien comparte con él su pasión por la música y el arte.

1889 – Se licencia en Medicina y se doctora tanto por Medicina como por Farmacia.

Regresa a la ciudad de Castellón, a casa de su padre, donde se retira a pintar y a preparar sus oposiciones.

1890 –Se presenta a oposiciones de Ginecología en Valladolid.

Pinta marinas de tipo “trágico” en las que se reconoce un claro influjo de su amigo Salvador Abril, seis años mayor que Rafael, que acababa de obtener un gran éxito con su cuadro “En alta mar”, de1887. En estos años el pintor firma como R. Romans.

1891 – Se presenta a oposiciones de Anatomía Topográfica en Santiago.

1892 – Con 24 años gana la plaza de Médico del Colegio Nacional de Sordomudos y Ciegos de Madrid y centra su interés en la Otorrinolaringología. Fija su residencia en la capital. Abre consulta en la plaza del Ángel números 13 y 14, 1º, y en la calle Victoria nº2, 2º.

A partir de este año se exhiben cuadros suyos en casi todas las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes (hasta 1934).

Rafael Forns, joven de “exquisita amabilidad” y de gran cultura, incansablemente activo, “ágil, nervioso, expresivo y vehemente”, como le describiría Francisco Alcántara, es aceptado rápidamente en los círculos artísticos de Madrid, haciendo gran amistad, durante los próximos años, con Cecilio Plá, Joaquín Sorolla, Emilio Sala, José María López Mezquita, José Mongrell, Eduardo Chicharro, Manuel Benedito e Ignacio y José Pinazo Martínez, entre otros muchos. Pero también se relaciona con literatos como Blasco Ibáñez, Jacinto Benavente, Valle Inclán o Azorín; y con científicos como Ramón y Cajal, que ejercería la docencia, al igual que Forns, en la Facultad de Medicina de San Carlos, y es íntimo amigo de “el asombroso” Letamendi, a quién dedicaría unas bellas páginas en sus memorias “Recuerdos de mi vida”.

1893 – El 23 de enero muere José Zorrilla. El crítico de arte E.C. Khiel (pseudónimo de Francisco Arimón) escribe al respecto, muchos años después, en las páginas de El Liberal (8 de mayo 1920): “Conocí al doctor Forns en los comienzos de su carrera de médico, en casa de D. José Zorrilla, durante la última enfermedad del gran poeta, a quien asistió Forns con la veneración y el cariño que por su temperamento de artista no podía menos de sentir hacia aquella gloria de la poesía castellana. Ya entonces pude comprender que en aquel joven consagrado a la ciencia se ocultaba un pintor enorme, pero no creí nunca que pudiera llegar a desarrollarse su decidida vocación por el arte hasta el punto de alcanzar la perfección de un maestro.”, añadiendo después: “Ahora se revela no sólo como un pintor hecho, sino como un pintor eminente, fácil e inspiradísimo, que ha de asombrar a cuantos no conocían su labor constante de estos últimos años.”

A través de Letamendi se convierte en un ferviente wagneriano y estudia el pensamiento de Nietzsche; traduce textos griegos y latinos y, en resumen, pasa en la biblioteca del maestro, que él mismo contribuiría a aumentar – y que, desgraciadamente, desaparecería durante la Guerra Civil -, lo que confesó fueron los años más felices de su vida ( R. Forns, breve autobiografía en” La Nueva Higiene. Educación Integral”, Biblioteca de la Revista de Especialidades Médicas, Madrid 1910).

En diciembre de este año participa con cuatro apuntes del natural en la exposición “Impresiones de Viaje” del Círculo de Bellas Artes de Madrid.

1894 – El 12 de abril contrae matrimonio con Aurora Quadras en la Iglesia de San Sebastián de Madrid. El matrimonio se instala en el número 4 de la Plaza de las Cortes, junto a la vivienda de José de Letamendi y su mujer Clara Milá. Años más tarde se trasladan a la calle Espoz y Mina, 7, 2º, donde vivirían hasta 1907.

Pasa una temporada pintando en pueblos de Santander.

1895 – Es nombrado profesor de Otorrinolaringología de la Facultad de Medicina de San Carlos de Madrid, siendo el primero que ocupa este puesto en la capital.

Funda el único laboratorio histo-bacteriológico, clínico y de investigaciones biológicas, consagrado a la especialidad otolaringológica.

Se inicia en las investigaciones sobre la estructura del oído medio, descubriendo la existencia de la membrana divisoria.

1896 – Organiza y preside el primer Congreso de Otorrinolaringología, que se celebra en Madrid, en el que presenta sus estudios histológicos y estructurales del oído medio y su polémico descubrimiento de la membrana tabicante de la caja timpánica, con la oposición de los especialistas Rueda y Botey.

Funda la Escuela Práctica de Especialidades Médicas.

Hasta la fecha su obra pictórica refleja el influjo del naturalismo paisajístico de Carlos de Haes.

1897 – Fallece José de Letamendi.; Cecilio Plá lo retrata en su lecho de muerte.

Funda la revista La Otorrinolaringología Española, pero también escribe en la “Revista Iberoamericana de Ciencias Médicas” de Rubio, en los “Archivos Latinos de Rinología, Laringología y Otología” de Botey, en los “Analls des maladies de l’oreille, du larynx et de la nez” de Gouggenheim, en la “Gaceta Médica Catalana” de Rodríguez Méndez, y en “La Independencia Médica”, publicando no menos de 32 artículos entre 1896 y 1910.

Nace su primer hijo, Rafael, que en el futuro llegaría a ser Doctor en Medicina y Licenciado en Derecho, siendo destinado a la carrera diplomática, que comienza a ejercer durante la Segunda República.

1898 –Participa en la creación y desarrollo de la Sociedad Otorrinolaringológica Matritense, a la que ofrece su propia revista, “La Otorrinolaringología Española” para que sirva de órgano oficial.

Como cirujano realiza la primera laringuectomía parcial en un enfermo con carcinoma laríngeo, aportando una nueva técnica que se anticipa a la que posteriormente se conoce como laringuectomía horizonto-vertical.

Participa en el Congreso Hispanoportugués de Cirugía.

Pinta en las cercanías del Escorial paisajes que son ya de una gran perfección técnica.

Nace su segundo hijo, José, que llegaría a ser compositor, Catedrático de Estética e Historia de la Música del Real Conservatorio de Madrid (a los 23 años), Académico de Número de la Real Academia de San Fernando, asesor jurídico internacional de la Sociedad General de Autores de España, y crítico musical de numerosos diarios.

Apasionado por la fotografía desde hace algunos años, Rafael Forns y Romans realiza infinidad de placas sobre cristal. Más adelante experimenta con la fotografía en color y con los posibles soportes para el positivado.

1899 – A partir de este año y hasta 1904 realiza estudios micrográficos de la distribución de las terminaciones nerviosas sobre la mucosa del oído medio y del tímpano, siguiendo las técnicas de pigmentación propuestas por Ramón y Cajal, quien le felicita por los resultados.

Como creador de instrumental médico, diseña un “fantoma laríngeo” destinado a la enseñanza de la laringoscopia indirecta.

Federico Rubio y Galí le concede el título de “Alumno Honoris Causa” del Instituto de Terapéutica Operatoria de Madrid.

Organiza y preside el 2º Congreso Español de Otorrinolaringología, que se celebra en Barcelona.

1900 – La Revista de Otorrinolaringología Española pasa a denominarse Revista de Especialidades Médicas, permaneciendo bajo su dirección.

Viaja a París para visitar la Exposición Universal y las muestras de pintura que se organizan para la ocasión; se interesa vivamente por los impresionistas. Estudia las teorías científicas de la luz y del color de Chevreul y de Helmholtz, a los que citaría hacia 1918 en varias de sus conferencias sobre “La técnica del impresionismo” en Barcelona, Valencia y Madrid.

Entre 1900 y 1911 pinta largas temporadas en Carabanchel Alto, en los jardines de Villa Clara, finca de su propiedad, y en sus alrededores. Su pintura se hace impresionista, centrada en los fenómenos lumínicos y en el color. Algunos de los óleos realizados allí pueden relacionarse con los de Santiago Rusiñol.

Ya desde entonces escribe anotaciones en muchos de sus cuadros referentes a fenómenos atmosféricos o al momento del día en que han sido pintados: “Niebla vespertina”; “niebla oscura”; “últimos rayos de sol después de una tormenta”; “sol de invierno”; “contraluz de sol”; “crepúsculo de la tarde momentos antes de diluviar”; ” efecto de luz de tarde muy raro observado desde mi torreón en Carabanchel”; “tarde de cinco a seis”; “instantánea después de la totalidad del eclipse de sol del treinta de agosto de 1905″ ; ” impresión con luz artificial del interior del Teatro Price durante un concierto”…

Blasco Ibáñez, amigo de la familia, publica “Entre naranjos”, novela en la que la caracterización de algunos de sus personajes puede evocar determinados rasgos de Rafael Forns, de su mujer Aurora y de José de Letamendi.

1902 – Crea a sus expensas la consulta pública de Otología del en la sede del Colegio Nacional de Sordomudos y Ciegos (sito en el palacete del Paseo de la Castellana que hoy alberga la Escuela Superior del Ejército), donde atiende diariamente, de manera gratuita, a las personas faltas de recursos. Esta consulta la cierra en 1909, al dejar su cargo en dicho colegio.

Publica su tratado de Otiatría, en dos tomos, ilustrado por él mismo.

1903 – Es nombrado catedrático interino de Otorrinolaringología de la Facultad de Medicina de Madrid, reconociéndose así los servicios docentes que viene prestando desde 1895. Imparte clases los martes, jueves y sábados de 5 a 6 de la tarde, alternando esta tarea con el Dr. Juan Cisneros.

Dimite de todos sus cargos en la Escuela Práctica de Especialidades Médicas. El 31 de enero dirige una carta al resto de los profesores en la que declara: “Fatigado de luchas deplorables aunque ineludibles, y ansioso de tranquilidad, me acojo de nuevo a mi casa y predilectos trabajos científicos, seguro de haber cumplido hasta la saciedad el sacratísimo deber que en su día me impuse”. A partir de este año y hasta 1905 imparte cursos prácticos de Otorrinolaringología en el Colegio Nacional de Sordomudos y Ciegos (los lunes y viernes a las 11 de la mañana).

Participa en el XIV Congreso Internacional de Medicina celebrado en Madrid, donde presenta sus estudios más recientes sobre la inervación sensitiva del oído medio y del tímpano, y sus preparaciones de laringe y estudios sobre fisiología de los músculos vocales. Ello le vale la felicitación pública de Adam Politzer, padre de la otorrinolaringología moderna, quien le encarga la realización de una Historia de la Otología Española para ser incluida en su obra monumental sobre este tema: Gesichte der Ohrenheilkunde.

1904 – Funda el primer Instituto Ortofónico de Madrid, destinado a la reeducación de los trastornos de la voz. Viaja a Burdeos representando a España en el Congreso Internacional de Otología.

Mención Honorífica en la Exposición Nacional de Bellas Artes, donde presenta dos vistas del Manzanares de grandes dimensiones, siendo seguramente una de ellas la que se conserva en el Pabellón privado del gobernador, en el Gobierno Civil de Castellón.

Realiza un viaje de estudios visitando diversas clínicas de su especialidad por Suiza, Italia y París. Pinta sus primeros paisajes parisinos conocidos.

La frecuencia de sus viajes con el objetivo de pintar será cada vez mayor y durará toda su vida, aprovechando también su asistencia a los numerosos congresos médicos internacionales donde es enviado como representante de España. Estos viajes le permiten seguir de primera mano las novedades pictóricas en París o en Londres. El 3 de agosto escribe desde Burdeos: “Este congreso, como todos los demás, es un constante divertirse. Ciencia ni una gota. Vinos más que agua, y véase el puente [la postal en la que escribe muestra el Pont de Pierre atravesado por carretas cargadas de toneles]. No hay tiempo ni para descansar medianamente”.

En el mes de mayo la revista Blanco y Negro le incluye en su “Álbum de Españoles Ilustres de principios del Siglo XX”: su fama como médico se encuentra ya en la cúspide.

1905 – Se le declara cesante en su cargo de catedrático interino de Otorrinolaringología.

En su Revista de Especialidades Médicas firma bajo el pseudónimo “el Bachiller Hablaclaro” artículos cada vez más polémicos en los que defiende la pureza de actuación en la Medicina y en la Política, denunciando casos como el de la adjudicación de cátedras sin convocatoria de oposiciones públicas.

Durante el mes de agosto pinta en el Monasterio de Piedra.

1906 –Cambia por completo la orientación de sus intereses médicos, dedicándose a una parcela radicalmente distinta: la de la Higiene, publicando sus primeros artículos sobre esta especialidad en 1907.

Mención Honorífica en la Exposición Nacional de Bellas Artes.

Emprende un largo viaje por Italia, exclusivamente pictórico, que le lleva hasta Nápoles, Capri, Pompeya, Roma, Pisa, Génova y Venecia, y durante el cual visita  a Ignacio Pinazo Martínez en su estudio de la Academia de España en Roma, a quien deja el cuidado de enviarle todos los apuntes al óleo pintados hasta ese momento, cuando dejasen de estar frescos. También escribe desde allí: “Con Pepe Benlliure en la Academia Española. El martes salgo para Pisa y el miércoles llegaré a Montecarlo”. En otra postal añade: “el viernes pienso llegar a Barcelona y, si me combina, el sábado llegaré a Madrid, y podría tener consulta por la tarde”.

1907 – Publica las Obras Completas de Letamendi, recopiladas, en cinco volúmenes.

Comienza a atender a la hija de Joaquín Sorolla en su enfermedad.

Se traslada con su familia a vivir a la calle Barquillo, números 4 y 6, 2º izquierda.

1908 – Gana la Cátedra de Higiene y Prácticas de Bacteriología Sanitaria de la Facultad de Medicina de San Carlos. A sus lecciones de Higiene, que se realizan, por su voluntad, a puertas abiertas, acuden multitud de estudiantes ajenos a la medicina, dado el amplio concepto que da a la asignatura. Desde este año es además Consejero de Sanidad y Vocal de la Junta Provincial Sanitaria de Madrid.

Mención Honorífica en la Exposición Nacional de Bellas Artes.

Trabaja con energía admirable; sin descanso. Su amigo Cecilio Plá le escribe, en agosto de este año, bromeando: “Te supongo acabando con todas las fábricas de lienzos y colores, pintando como es tu costumbre muy bien. Prepárate porque los críticos no te perdonarán nada”

Pinta sus primeras vistas de Montserrat durante el mes de julio.

1910 – Publica “La Nueva Higiene”, libro en el que resume sus lecciones de Educación Integral (Física, Intelectual y Moral), siguiendo ideas krausistas, afines a la Institución Libre de Enseñanza. En él, insiste en la necesidad de una educación estética del hombre que encuentre sus raíces en el pueblo heleno del siglo de Pericles: “Obtener el máximo rendimiento útil del hombre como cuerpo y como espíritu, y dirigir esta mayor utilidad al bien social, sin que nadie explote o menoscabe el valer de sus semejantes en beneficio propio, he aquí el principal objetivo de los higienistas”. La portada del libro la realiza Cecilio Pla.

Participa en el 8º Congreso Internacional de Otología en Budapest, siendo ésta su última intervención en temas de dicha especialidad. A partir de este momento su interés se vuelca en la especialidad de Higiene.

Su pintura es cada vez más colorista. Sus referentes, Monet, Sisley, Pisarro y Renoir, y también más adelante Van Gogh, Albert Marquet y los fauvistas.

1911 –Publica el libro “Curso de Higiene general basada en el principio individualista o unitario”.

Fallece Clara Milà de la Roca, viuda de Letamendi, a quien llegó a considerar como una segunda madre y a la que cuidó como tal.

Preside la junta en la que se constituye la Institución Española de Educación Física con la misión de elevar la cultura física nacional, logrando imponer la gimnasia en las escuelas públicas.

1912 –Publica el libro “Curso de Higiene Individual y Social”. En sus tres libros de Higiene sigue el concepto letamendiano sobre esta materia, y en el capítulo titulado Medicina Política del último de ellos expone su ideario político-social, que coincide con el de los regeneracionistas (Costa, Isern o Picavea), pero también con el de Ramón y Cajal y los escritores de la Generación del 98 (Azorín, Maeztu, Baroja, Unamuno…). Antonio Herrera Casado, en su estudio “Rafael Forns y Romans y el nacimiento de una especialidad médica en España: la otorrinolaringología”, escribe: “Se expresó muy adelantado en cuanto a sistemas de protección social, propagación de la defensa del obrero, protección de éste frente a los accidentes laborales, frente al paro, frente a la enfermedad y la jubilación […] Apoya un nuevo sistema político basado en la Higiene; “del médico de hoy ha de nacer el legislador de mañana”, decía, concibiendo en un momento una especie de “república de médicos e higienistas” al estilo de la república de filósofos de Platón, como medio posible de renovar la sociedad”.

Primer viaje a Londres. Desde allí, el 24 de julio, escribe: “He llegado bien, descansado y visitando la Galería Nacional y la Galería de Retratos. Esto es verdaderamente grande. Veremos cómo irán las cosas. Los cuadros llegaron bien”.

Pinta en Mallorca, Alicante y Elche. Viaja a Francia, al balneario de Vittel, en la región de Les Vosgues.

El treinta de mayo adquiere la histórica “Casa de Iván de Vargas” , en el número uno de la Costanilla de San Justo (que cambia su nombre por el de calle del Doctor Letamendi a instancias de Forns), junto a la plaza del Cordón, a donde traslada su vivienda e instala su estudio (antes en la calle Barquillo números 4y6, que ya se le quedaba pequeño ante la gran cantidad de cuadros pintados), restaurando pacientemente y decorando con sus óleos este inmueble vinculado a la vida de San Isidro.

Es en esta casa donde tienen lugar periódicas veladas artístico-musicales que han quedado reflejadas en la prensa de la época (como lo fueron también con anterioridad las matinées de la casa de la calle Barquillo) y a las que asistían no sólo los innumerables pintores y escultores amigos de Rafael Forns, sino también músicos, escritores y políticos liberales (Vicente Aguilera Cerni, Enciclopedia del Arte Valenciano, t.5, p.208).

No antes de este año pudo Rosa Chacel, sobrina nieta de Zorrilla, visitar la casa de Iván de Vargas por primera vez, siendo aún una niña, pero de catorce o quince años como mínimo, y no de diez como narra en su libro de memorias “Desde el amanecer”. En numerosas entrevistas declararía reiteradamente que Forns fue un personaje fundamental en la búsqueda de su auténtica vocación. Rafael y sus hijos harían amistad también, a partir de 1915, con los compañeros de Rosa en la Academia de San Fernando (para el acceso en la cual solicitó su ayuda): Timoteo Pérez Rubio, Gregorio Prieto o Joaquín Valverde. El último de estos artistas, tras la Guerra Civil, alquilaría el estudio de Rafael Forns, en la planta superior de la Casa de Iván de Vargas.

1913 – Muere su padre, el doctor Antonio Forns Sánchez.

A pesar de la enorme fama que goza como médico (el rey Alfonso XIII le nombra médico particular del Infante Don Alfonso), en el trascurso de los cuatro próximos años abandona paulatinamente la práctica de la medicina, continuando sólo con su labor pedagógica desde su cátedra de Higiene. Sin embargo, continúa atendiendo a familiares, amigos y enfermos sin posibilidades económicas, lo que le convierte en un personaje muy querido y popular en el barrio de La Latina.

Muestra un grupo de cuadros en Buenos Aires, Rio de Janeiro (Escuela Nacional de Bellas Artes) y San Pablo, en exposiciones organizadas por José Pinelo.

1914 – El pintor andaluz José Pinelo Llull, cuya reconocida labor de difusión de la pintura española en Iberoamérica sería premiada con la gran cruz de la Orden de Isabel la Católica en 1913, entre otros honores, escribe desde alta mar a Rafael Forns con fecha 19 de febrero: “Supongo habrá usted recibido periódicos y revistas que se han ocupado de las Exposiciones de Buenos Aires, Rio de Janeiro y San Pablo, y por ellos habrá usted leído los asombrosos (éxitos) morales obtenidos”.

1915 – Pinta en Ávila, Sevilla, Granada, Montserrat, Tarragona y Barcelona.

1916 – Escribe en “El Parlamentario de Madrid” tres extensos artículos sobre su amigo el pintor Anglada Camarasa, con fechas 5, 15 y 19 de julio, en ellos profesa una gran admiración por el colorismo de este pintor, siendo el texto interesante por reflejar características de la propia pintura de Rafael Forns: “…por amar la cromática, ha estudiado la óptica fisiológica, y ha aplicado los principios científicos a la técnica del arte. Es divisionista, recurre a los complementarios para exaltarlos por diversa intensidad, o para dominar en los claros y en los oscuros, con el mismo cuidado y acierto, todas las notas de color intenso y limpio que emplea para matizar”. Añade luego: “Quien no sea capaz de embelesarse con los colores bellos; quien no se sienta transportado contemplando los matices de una tela antigua, de un azulejo árabe de reflejos irisados, de un ala de mariposa o del élitro de un insecto, quien no goce en la contemplación de las gomas y las lacas, las sedas y las porcelanas, no se tome el trabajo de estudiar a Anglada. Para éstos, la pintura clásica solamente. Para los amantes de la belleza, Anglada y los clásicos: todos los que producen arte. Y, sin embargo, ¡cuán pocos individuos tienen esa rara facultad de acomodación para la belleza, que les consienta el goce de todas sus variadas manifestaciones! “.

Pinta en San Sebastián, Gerona, París y Lyón. En Madrid comparte mañanas de otoño con Rosa Chacel y sus amigos, pintando en el Canalillo (rincón favorito de Rosa), junto a la Residencia de Estudiantes.

En marzo tiene lugar en Sevilla el multitudinario homenaje a Letamendi, al que acude Rafael Forns con sus alumnos de la Facultad de medicina de San Carlos de Madrid.

Entre noviembre de este año y febrero del siguiente expone algunos cuadros en el Salón Permanente de Exposiciones del Círculo de Bellas Artes de Madrid.

1917 – A partir de este año Forns comienza a producir una cantidad asombrosa de óleos, casi siempre sobre cartón y de tamaño mediano, adecuado a su práctica del plenairismo.

La Junta del Círculo de Bellas Artes de Madrid, reunida en sesión del 21 de noviembre, designa a Rafael Forns como presidente de la Sección de Pintura. Al día siguiente, a instancias del nuevo presidente (que ofrece el local en alquiler), el Círculo decide instalar una nueva Sala de Exposiciones en el número cuatro de la Plaza de las Cortes.

Rafael Zarco, en el texto del catálogo de la exposición-homenaje a Forns en 1970 (galería Quixote de Madrid), informa de que Forns fue reelegido para dicho cargo en diversas ocasiones, aunque al no conservarse los archivos del Círculo no ha sido posible determinar qué otros años, aparte de 1918, ejerció como presidente de dicha Sección de Pintura.

Es nombrado Secretario de la Asociación Española de Pintores y Escultores.

Durante este año pinta en Barcelona, Montserrat, Burgos, Segovia, Fuenterrabía, Sigüenza, París, Versalles y Londres.

Hace cortas visitas a Cercedilla donde trabaja junto a Sorolla.

1918 – Como Presidente de la Sección de Pintura del Círculo de Bellas Artes, y por propia iniciativa, lleva a cabo gestiones “con los más ilustres artistas a fin de que el Círculo posea obra de las figuras más prestigiosas”. Fruto de dichas gestiones, logra que Manuel Benedito ceda un cuadro, y que se adquieran obras de López Mezquita, Sorolla, Pradilla, Zuloaga y Anglada Camarasa.

El 8 de agosto, Francisco Pérez Dolz publica en el Heraldo de Castellón un bello artículo en el que describe una conversación mantenida en el Grao de Castellón, hacia 1910, con el ya fallecido Antonio Forns Sánchez, padre de Rafael. Nos informa de que aquel sólo admiraba los múltiples éxitos obtenidos por su hijo en el campo de la ciencia, opinando que: “…eso de la pintura no tiene nada de difícil, lo hace cualquiera. Es un entretenimiento, nada más.” A continuación Pérez Dolz narra un encuentro con Rafael, acaecido muchos años después: “Poco hacía que habilitó para vivienda suya la célebre casona de los Vargas, en la pintoresca y silenciosa plaza del Cordón, famosa desde tiempos de Cisneros, e hizo mudar el nombre de la calle (Costanilla de San Justo) por el de Dr. Letamendi. A propósito de unos bordados populares castellanos visité su nueva casa, y tuve entonces una de las sorpresas más fuertes de mi vida, descubrí que el doctor Forns pintaba como un maestro. Como él advirtiese mi asombro, hízome subir a sus estudios donde contemplé más de doscientas notas de paisaje, de variadísimo carácter, aumentando de uno en uno mi sorpresa y naciendo en mí una sincera y espontánea admiración. Y todo ello se convirtió en estupor cuando el inaudito maestro me aseguró que tantas notas eran la obra de un verano. (…) Conozco la opinión de algunos pintores: Anglada Camarasa, Sorolla, Mongrell y tantos otros, han celebrado, con elogios calurosos, las pinturas del doctor Forns.”

El 15 de abril, a instancias de sus amigos pintores, y con un retraso de años, que resultaba ya entonces inexplicable, inaugura su primera gran exposición individual, en la Sala Grande de las Galerías Layetanas de Barcelona, donde muestra exclusivamente obras recientes, y a la que pone por título “Impresiones de Color”. No habiendo podido colgar todas las obras por falta de espacio en el local, renueva completamente la muestra, haciendo una segunda inauguración el día 22 de ese mismo mes; muestra en total cerca de un centenar de obras. A la inauguración asistieron Anglada Camarasa, Mongrell, Galvey, Urgell, Meifrén, Martí i Garcés, Puig Perucho y Carlos Vázquez entre otros pintores (Heraldo de Madrid, 22 de abril). Al día siguiente, 16 de abril, fue nombrado socio de número de la Asociación Artística y Literaria de Barcelona., y el 18 del mismo mes pronunciaba una conferencia sobre el Impresionismo en el Ateneo de Barcelona. En ella “se mostró luminista acérrimo, y casi con exclusión del formalismo. Improvisó continuamente sobre varios conceptos artísticos, sobre la física del color, sobre la línea, sobre las ideas de melodía y armonía, sobre la espontaneidad, etc.” (La Publicidad, 19 de abril de 1918. Barcelona). En otra reseña anónima, publicada en La Vanguardia el 19 de abril, se lee: “El Señor Forns dio el jueves su anunciada conferencia acerca del impresionismo del color y su técnica,  ocupándose sucesivamente de la necesidad del conocimiento técnico de lo que es la luz y el color; la susceptibilidad variable de la retina para percibir distintamente los colores; el contraste simultáneo y el contraste sucesivo de las coloraciones cromáticas y la armonía del color o visión sinfónica. Dio una idea de lo que es el luminismo y su valor técnico inestimable como elemento de sensación estética visual, y de la necesidad del manejo de las técnicas modernas para pintar como corresponde a nuestros progresos. Sintetiza las doctrinas ya sancionadas de Chevreul y de Helmholtz, base del moderno impresionismo, y la ventaja del divisionismo para exaltar la luz de la pintura. (…) La pintura es un arte basado en una ciencia, como la música tiene la suya. (…) Finalmente ocupóse de la espontaneidad, que lejos de conseguirse ignorando las técnicas, debe lograrse, y sólo se consigue, cuando se conocen y practican libremente todas las conquistadas por los predecesores en la pintura”.

Simultáneamente, en Valencia inaugura otra exposición en los salones de “La Juventud Artística Valenciana” de la calle Salvá, 8. Para completarla ofrece en la noche del 26 de abril la conferencia titulada “La técnica del Impresionismo”, que tiene lugar en el Ateneo Científico de dicha ciudad. Para celebrar el gran éxito que también tiene esta exposición, los socios de La Juventud Artística organiza un banquete homenaje en el “Jardín del Altísimo”, siendo nombrado por la Junta de la misma socio cooperador.

Tanto en la exposición de Barcelona como en la de Valencia se venden casi todas las obras expuestas, y ambas tienen gran repercusión en la prensa nacional. Rafael Domenech, el más severo crítico de la época, publica un extensísimo y elogioso artículo sobre el pintor, que fue apareciendo en las páginas del diario ABC en tres entregas, con fechas 3, 17 y 24 de julio de 1918.

La revista “La Esfera”, en su número 238 del 20 de julio, publica en portada una reproducción en color de su cuadro “La iglesia de San Manuel y San Benito en Madrid”, y el crítico José Francés le dedica uno de sus estudios sobre “Artistas Contemporáneos”, también en La Esfera (20 de julio). Por su parte Antonio Méndez Casal escribe en la revista Blanco y Negro (28 de julio): “No hay exageración al afirmar que contamos en España con un nuevo maestro entre maestros, que quizá será discutido, pero que terminará imponiéndose con la fuerza de lo extraordinario”.

Sin embargo, algunos detractores utilizan rápidamente en su contra la gran fama que acompaña a Rafael Forns como médico y pedagogo (a pesar de ser la doble vocación un caso tan frecuente entre artistas de su misma época), menospreciando su producción pictórica, que les resulta profundamente incómoda y difícilmente etiquetable. En vista de esto, Forns, para no ser reconocido en certámenes públicos, se ve forzado a firmar algunas de sus obras como Sánchez Papell, utilizando los segundos apellidos de sus padres.

Organiza un ciclo de conferencias que tienen lugar todos los sábados, a las 7 de la tarde en el Salón de Exposiciones del Círculo de Bellas artes de la plaza de Las Cortes. Lo inaugura él mismo el 24 de noviembre con la conferencia titulada “El arte pictórico”. El crítico J. Blanco Coris escribe en el Heraldo de Madrid:” El Sr. Forns comenzó por manifestar que, como arte integral, el verdadero templo representativo de la Pintura era el teatro, porque en él el arte pictórico aparecía espléndido y grandioso, en sus modalidades pictórica, arquitectónica y musical. Analiza estas expresiones, y ocupándose de la pictórica hace referencia a las decoraciones de los Ballets Rusos en sus relaciones con la cromaticidad y la unidad armónica de los telones de El Pájaro Azul.” Añadiendo luego: “Ensalza de tal modo ( el cromatismo en la pintura ), que llega hasta el punto de asegurar que el dibujo, la base esencial de la pintura, no es sino la hoja de parra con que se cubre toda la pintura mala. Llegar a educar a un pueblo para que sienta y armonice los colores es tarea difícil, dice, y expone algunos medios para llegar a obtener el entrenamiento de esta rueda esencial al progreso del cromatismo, al alborear del arte pictórico que entró en el vastísimo y espiritual campo del impresionismo con Velázquez, en cuya obra Las Hilanderas ve el Sr. Forns la primera nota de las exquisiteces armónicas del cromatismo moderno.”

Durante este año instala su caballete en Segovia, Ávila, Aranjuez, Cercedilla, Valencia, Cadaqués, Bilbao y Barcelona.

1919 – En el mes de enero expone, de nuevo individualmente, en el prestigioso Salón Delclaux de Bilbao, donde poco antes lo había hecho Regoyos. La muestra se compone exclusivamente de paisajes bilbaínos, en los que el colorismo de Forns alcanza algunas de sus armonías más complejas. Méndez Casal en La Gaceta del Norte (1 de febrero) escribe: “Los cielos eternamente grises, envolviendo y suavizando los objetos; las nieblas melancólicas, los campos de esmeralda con brillanteces de rocío, todo ha sido motivo de hondo estudio.(…) La pintura española de paisaje, debido a la influencia sorollesca, apenas pinta otros momentos que los efectos de sol. Los paisajes norteños son desdeñados.(…) Efectos de sol se pintan en todas partes, y más de un artista conocemos que pinta la luz solar con la misma intensidad y los mismos matices en Oviedo que en Sevilla.(…) Esos días grises, engendradores de profundas melancolías…son el fuerte del pintor Forns. (…) Los enérgicos aspectos de la industria bilbaína, aparecen interpretados de manera admirable. Los altos hornos, orgullo de todo buen bilbaíno, preséntanse por el artista en sus infinitos aspectos: el grandioso incendio del cielo reflejado en las aguas, la apocalíptica salida de los humos alternando con grandes llamaradas; la mole imponente surgiendo altiva; todo, en suma, ha sido analizado y resuelto con gran acierto.” Más adelante, citando al crítico Rafael Domenech, escribe: ” (Domenech) ve en su pintura el nacimiento de una nueva escuela de paisajistas, que recogiendo todos los modernos ensayos, no se afilia a ningún grupo; no hace otra cosa que aprovechar todo lo que sea útil y digno de ser incorporado a la nueva orientación del paisaje”.

Participa en la exposición de Arte Español Contemporáneo que se celebra en abril en el Petit Palais de París, donde presenta su cuadro “Las Vistillas de Madrid” (n. º 75 del catálogo), de 1918.

En mayo de este año es incluido en la Exposición Hispano-Francesa de Bellas Artes de Zaragoza, compartiendo la misma sala con López Mezquita, Pinazo, Rodríguez Acosta, Álvarez de Sotomayor, Beruete, Moreno Carbonero, Verdugo Landi y Domingo Marqués. En la sección francesa se vieron obras de Bonnard, Vlamink y Odilon Redon entre otros.

En Madrid, a inicios de la primavera, planta su caballete en el jardín de la casa de su amigo Joaquín Sorolla.

Pinta una larga serie de cuadros en Cadaqués, donde visita a Eliseo Meifrén.

En el mes de julio realiza una exposición individual (44 obras) en la Sala de Exposiciones de la Sociedad de Conciertos de Figueras, el mismo local donde, un año antes, un jovencísimo Salvador Dalí había realizado su primera exposición pública junto a otros artistas locales. La exposición de Forns, según una elogiosa crítica firmada en el mes de julio por José Puig Pujadas en la “Fulla Artística del Empordá”, debió ser algo insólito para aquel lugar: “es sens dubte la més important de les exposicions efectuades aquí a Figueres”. Es seguro que Dalí, que iniciaba por entonces su etapa impresionista, debió ver aquella exposición; sus obras de los años 1919 a 1922 hacen tentadora la analogía.

La revista “La Esfera”, en su número 294 del 16 de agosto, vuelve a publicar como portada y a color un cuadro de Forns: “Interior de la Iglesia de Montserrat”. En su búsqueda de diferentes efectos de luz, los interiores, ya sean de iglesias, de salas de espectáculos musicales o de estudios de pintores, fueron un tema recurrente en la obra de Forns. De gran interés son los rápidos apuntes al óleo realizados en el Teatro Real de Madrid o en la Ópera de París.

En el mes de agosto, Rafael Forns participa en la Exposición Internacional de Pintura, Escultura y grabado en Santander, muestra organizada por el Círculo de Bellas Artes de Madrid, a la que presenta sus cuadros “Nuestra señora de París” y “Jardines de Versalles”, éste último pintado en 1917.

En este mismo año sitúa el historiador Antonio J. Gascó Sidro (“Rafael Forns, primer impresionista de La Plana”, en Archivo de Arte Valenciano N. º XLVII, 1976), su exposición individual de Buenos Aires, de la que también dan cuenta Bernardino de Pantorba (“Historia y Crítica de las Exposiciones Nacionales”) y la biografía publicada en el Diccionario Enciclopédico Espasa-Calpe, sin dar más detalles.

1920 – El día 7 de mayo inaugura su primera gran exposición individual en Madrid, en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. J. Blanco Coris escribe en el Heraldo de Madrid (7 de mayo) : “No ha sido la crítica la que ha labrado el pedestal de la fama del Señor Forns, sino los artistas, los pintores y escultores que acudían a su estudio a confirmar las noticias propagadas por ellos mismos con la nobleza que, a veces, caracteriza a la familia artística. Han sido pues los artistas los que le han concedido los honores de maestro de la pintura”. Francisco Arimón añade en las páginas de El Liberal (8 de mayo). ” Una de las cualidades que más asombran en Forns, es la facilidad que posee para amoldar la factura al espíritu y las condiciones del asunto elegido.”

Según informa una nota del ABC, publicada el 3 de noviembre, “el Museo de esta docta Corporación (la Academia de San Fernando) cuenta con un cuadro donado por el autor recientemente, por iniciativa y ruego de algunos académicos de la misma”.

A partir de este año Rafael Forns manifiesta a periodistas y amigos que le gustaría ser recordado en el futuro principalmente como pintor.

Viaja de nuevo a pintar a Londres y a París. En las telas allí realizadas, Forns abandona paulatinamente la pincelada nerviosa, breve y tornasolada de los impresionistas, haciéndose ésta más líquida y amplia, construyendo superficies planas con colores grises y terrosos. Las composiciones se simplifican en grandes masas de luz o de oscuridad, alejándose a veces de la perspectiva ilusionista y del colorismo divisionista. Todo ello certifica su acercamiento, con total libertad, a movimientos pictóricos posteriores al impresionismo.

En el mes de noviembre realiza su segunda exposición individual en Barcelona, en esta ocasión en la Sala Parés. “En ella se exhiben, además de cinco cuadros pintados en Cadaqués en 1919, dos de los Picos de Europa, uno de Valencia y otro de Madrid; trece lienzos de Londres y nueve de París, fruto de su reciente excursión por estos países.” (ABC, miércoles 3 de noviembre de 1920). En ésta, como en sus anteriores muestras, la prensa nos informa del gran éxito comercial obtenido, vendiéndose todas las obras expuestas. El diario La Veu de Catalunya (23 de noviembre) publica el siguiente texto anónimo: “Poques vegades la pintura dels artistes espanyols -no catalans- dona una sensació de frescor i d’espontaneitat, que ara trobem en l’obra del pintor Forns, esposada darrerament a Casa En Parés. L’inoblidable Regoyos i pintors bascos de les files d’avancada, únicamente ens havien produit aquesta sensació de vida que ara ens produeixen les teles exposadas, on es revela un sentir de la pintura pur i alliberat de tota la faramalla del pintoresc prestigiós, que predomina en l’art castellá d’aquesta darrers temps”. Por su parte, el crítico J. Sachs, de La Publicidad (14 de noviembre) escribe: “…es todo un pintor, una fresca y viva excepción entre la vaciedad y la falsedad dominantes en la moderna pintura castellana. (…) Forns se pone como uno de los escasos pintores españoles, sensibles, vibrantes y videntes ante la Naturaleza, uno de los rarísimos verdaderos pintores”.

Recibe la Tercera Medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes por su cuadro “El viaducto de la calle Segovia”. Sobre esta obra escribe Francisco Alcántara (El Sol, 1 de junio): “Este paisaje de Forns constituye sin duda, una de las expresiones pictóricas más vibrantes y acentuadas de la luz de Madrid. (…) No había visto yo una manera tan poderosa de sentir la luz de los días claros invernales madrileños, como la de este cuadro de Forns, en el que la luz gloriosa (…) llega a sentirse con tan grande evidencia. (…) Ha de llegar un día, cuando un buen número de pintores madrileños conozcan o sientan las calidades de esta luz (…) en que se comprenda el valor del avance que por regiones tan vagas e inciertas como las del sentimiento de la luz realiza Forns en este cuadro”.

Su fama como uno de los mejores paisajistas urbanos españoles se consolidad.

La junta del Círculo de Bellas Artes de Madrid, en sesión celebrada el día 5 de junio (Boletín n. º 88) da “las gracias expresivas al consocio D. Rafael Forns por el donativo hecho al Círculo de uno de sus cuadros, titulado “Notre Dame de Paris”.

En noviembre participa en la importante “Exhibition of Spanish Paintings” celebrada en la Royal Academy de Londres, en la que presenta su cuadro “Cadaqués, Costa Brava”. Las revistas inglesas “The Studio”, en el mes de agosto, y “Colour”, en noviembre, dedican a Forns sendos reportajes con reproducciones en color de sus cuadros.

En el “Heraldo de Madrid” (27 de octubre) escribe J. Blanco Coris: “Hemos salido de su estudio asombrados de la cantidad y variedad de puntos de vista, de telas, estudios e impresiones, de Londres y París que el infatigable artista ha resuelto. (…) Sus propósitos obedecen a realizar en breve una exposición individual en Nueva York a la que llevará una serie de obras escogidas de la Europa occidental, notas de Inglaterra, Francia y España desarrolladas en telas de buen tamaño, de gran carácter local y pintadas en su maestría, la del más hábil impresionista de paisajes”. Se ignora en que sala realiza su exposición de Nueva York, ciudad en la que reside su cuñado Alfredo Quadras.

Se pueden establecer interesantes paralelismos entre las obras de Forns de estos años y la de los pintores norteamericanos centrados en el paisajismo industrial (“Industrial Sublime, Modernism and Transformation of New York’s Rivers, 1900-1940”, Hudson River Museum y Nortom Museum of Art, 2014).

El Boletín del Círculo de Bellas Artes, en su número 92 (año VIII) informa que en la sesión del día 28 de octubre, la Junta ha decidido conceder una parte del Salón de Exposiciones del Círculo para la primera quincena de abril [de 1921] al Señor Forns.

Participa en la “Exposició d’Art” de las Salas del Real Círculo Artístico de Barcelona con la obra “Cap de Creus”, de 1919.

1921 – En abril expone en el Salón de Exposiciones del Círculo de Bellas Artes de Madrid junto a los pintores andaluces Evaristo Gutiérrez Hernández y Ramón José Izquierdo y Garrido.

Se publica un número monográfico de la revista “The Studio” con el título “Spanish painting”, con texto de Aureliano Beruete, donde se incluye al pintor Rafael Forns.

Pinta en Sevilla, Ávila, Sitges y Cadaqués.

1922 – En la Exposición Nacional de Bellas Artes presenta una vista de Londres acerca de la cual José Francés escribe “…la interpretación de un aspecto londinense de R. Forns, siempre notable como paisajista de grandes bríos y científico conocimiento de la luz” (La Esfera, n. º 439).

Regresa a Londres y a París. Pinta la catedral en Chartres. En algunas vistas de los Pirineos franceses y de la Sierra de Guadarrama se observan influencias de Cezanne y de Van Gogh.

1923 – Viaja a París, Versalles, Bruselas, Brujas y Ostende. En sus cuadros belgas predominan tonos grises, combinados con notas de colores puros. Las imágenes tienden a ser planas y decorativas, cercanas a ciertos aspectos del posimpresionismo. Utiliza con frecuencia la pintura al temple sobre cartón o papel, abandona paulatinamente el óleo, probablemente por motivos de salud.

1924 – Participa en el Pabellón Español de la Exposición Internacional de Venecia, celebrada en abril y noviembre. Comparte sala con López Mezquita, Rodríguez Acosta, Néstor, Zubiaurre, Mateo Inurria, Capuz y Clará. El pabellón, obra ecléctica del arquitecto Francisco Javier de Luque, muestra las paredes de su interior cubiertas por telas de Mariano Fortuny y Madrazo, especialmente diseñadas para servir de fondo a los cuadros.

Pinta en Nervi, Montreux, Ginebra, Mónaco, Venecia y Milán.

1925 –En el mes de septiembre viaja de nuevo a Italia, visitando, entre otras, Florencia y Génova.

Aparece en prensa (El Imparcial, 23 de abril de 1925) una caricatura del ilustrador Pellicer en la que aparece con la paleta de pintor y la vara de Asclepios.

 

rafaelfornsporpellicer

1926 – Pinta paisajes en Aix les Bains y en Chamonix.

Participa en el Primer Salón Nacional de Médicos Artistas, celebrado en el Palacio de la Biblioteca Nacional de Madrid.

Recibe una importante herencia de su tía Carmen Forns Sánchez, viuda de Francisco Amigó y Planas, de San Feliú de Llobregat. El hecho queda reflejado humorísticamente en la revista satírica L’Esquella de la Torratxa, en su número 2458 del 30 de julio.

Financia la creación de la productora cinematográfica Ediciones Forns (más tarde Ediciones Forns-Buchs), haciendo posible el rodaje (que en ocasiones tiene lugar en su propia casa) de algunas de las primeras películas dirigidas por José Buchs, cuñado y socio de su hijo José Forns. Entre estas destacan “Las extrañas aventuras de Luis Candelas” (1926, con música de José Forns); “Los aparecidos” (1927); “El Conde Maravillas” (1927); “El 2 de Mayo” (1927); “Misterios de la Imperial Toledo” (1928); “Pepe-Hillo” (1928): “El rey que rabió” (1929) y “Prim” (1930, con música de José Forns).

1927 – Acude de nuevo a pintar a París.

1929 – Gana la Tercera Medalla de Pintura en la Exposición Universal de Barcelona con su cuadro “Old Palace Yard” (n.º 96 del catálogo).

1931 – Tras la declaración de la Segunda República el catorce de abril, Rafael Forns, ferviente republicano, muy implicado en los acontecimientos políticos del momento, recibe a su amigo, líder del independentismo catalán, Francesc Macià, hecho que queda reflejado en la prensa, que publica fotografías en las que ambos posan en el salón principal de la casa de Forns.

1933 – Nuevas estancias en París y en Londres.

1934 – Viaja para pintar en la ciudad de Berlín y visitar el museo de Pérgamo, que le causa una enorme impresión, según relata en su correspondencia. Visita también Dresde y Leipzig. Desde Viena, el 26 de agosto, escribe: “he visto el museo de pinturas y algo del centro de la ciudad, que es magnífica. Pienso ver bien lo que pueda y estaré aquí unos días”. El 30 del mismo mes añade. “Mañana salgo para Munich, donde estaré 8 ó 9 días. Desde allí, dos días en Nürenberg y, lurgo, viaje hasta Coblenza para hacer el descenso por el Rin hasta el Don, y de allí a París. Estoy bien aunque algo cansado. Viena es muy bonito y triste”.  El 9 de septiembre escribe desde el hotel Roter Hahn de Munich: “estoy encantado de estos museos que son innumerables”. Al día siguiente parte para Nürenberg y el día 14 regresa a París, al Grande Hotel Haussmann.

1935 – Graves desavenencias con su mujer Aurora, que abandona la vivienda de la plaza del Cordón y marcha a vivir con su hijo José y sus nietos al número 38 de la calle Almagro, desembocan en divorcio, que se hace efectivo en 1937.

1936 – En carta fechada el 9 de febrero, dirigida al director del Museo de Bellas Artes de Castellón, Rafael Forns pide que le sea enviado un catálogo del mismo “para con éste a la vista es probable que pueda enviarles algún cuadro o estudio de autor que no posean. También tendría gusto en regalarles algunos cuadros y estudios pintados por mí si sobrase sitio” (Eugenio Díaz Manteca, Catálogo del Museo de Bellas Artes, Castellón 1984).  El pintor Mongrell y el escultor Adsuara habían convencido a Rafael Forns para que cediera su legado pictórico al Museo de Bellas Artes de Castellón, en lugar de entregarlo al de Barcelona (en su mayor parte) y a los de Artes Decorativas de Madrid y Bellas Artes de Valencia, como ya tenía decidido. El legado al museo de Castellón incluye obras de Sorolla, López Mezquita, Eugenio Lucas, Luis Rigalt, J. Pinazo… hasta un total de 28 cuadros, así como tallas antiguas, un retablo barroco, piezas arqueológicas y una serie de retablos que habían sido pintados bajo su dirección y en estilo neogótico para la decoración de su casa de Iván de Vargas. De su propia obra incluye un lote de estudios de diversos tamaños y pinturas sobre lienzo.

Tras el comienzo de la Guerra Civil, y durante el asedio a Madrid por las tropas de Franco, su casa sufre el impacto de tres bombas, de las cuales sólo dos estallan, causando graves daños en el área situada frente a la fachada de la Basílica de San Miguel, que incluía la biblioteca y las habitaciones privadas.

1937 – A diferencia de muchas de sus amistades, Forns permanece en Madrid hasta el final de la guerra, condicionado por su estado de salud, que se va agravando (padece deficiencia renal, probablemente provocada por el prolongado manejo de la pintura al óleo), pero también por el deseo de proteger su vivienda y su estudio de asaltos.

Emprende de nuevo la urgente restauración del histórico edificio donde vive, labor que completan sus hijos tras su fallecimiento.

1938 – En torno a este año han de datarse uno los dos únicos autorretratos conocidos, en el que se muestra, con pinceladas enérgicas, sombrías y monocromas, con expresión de profunda tristeza.

1939 – Rafael Forns y Romans fallece el quince de mayo, día de San Isidro, en la casa de Iván de Vargas, apenas finalizada la guerra. El acta de defunción no especifica la causa de su muerte.

El 20 de junio le es retirado postmortem el título de catedrático por orden del gobierno de Franco.

1970 – En el mes de febrero la familia Forns organiza con una selección de sus lienzos la exposición “Homenaje a Rafael Forns” en la galería de arte Quixote de Madrid (Plaza de España nº11).

1971 – Tras la muerte de Rafael Forns Quadras, hijo mayor del pintor, su mitad de la histórica Casa de Iván de Vargas es legada “al pueblo de Madrid” para que sea dedicada a museo del Madrid de los Austrias y a la figura de San Isidro. La otra mitad del edificio es simultáneamente ofrecida por los descendientes del otro hijo, José Forns Quadras, por una cantidad módica. El inmueble, de novecientos veintidós metros cuadrados de planta, había sido adquirido por Rafael María Forns y Romans el treinta de mayo de 1912 a su entonces propietaria Doña Victoria Lorenzo y Rodríguez, quien lo había heredado de su tío el Señor Higinio Macanaz y Maldonado en 1894. La donación se ofreció primeramente al Municipio, a cuyo frente estaba Arias Navarro. Tras la muerte de éste, se repitió la oferta al Ministerio de Información y Turismo, y más tarde al de Educación y Ciencia. Todos ellos la rechazaron: La Dirección General del Patrimonio del Estado en 1980; el Ayuntamiento el diez de abril de 1981, y la Dirección General de Bellas Artes el 14 de octubre del mismo año (Diario El País, 16 de mayo de 1985). Como consecuencia, la mitad de la casa ofrecida en donación pasa a ser propiedad de la barcelonesa Fundación Letamendi-Forns, instituida en mayo de 1968 por Rafael Forns Quadras con el exclusivo objetivo de fomentar el estudio y difusión de la obra de José de Letamendi y Manjarrés. Transcurridos unos tres años, y tras inútiles esfuerzos por parte de la familia Forns para encontrar un destino cultural para la Casa de Iván de Vargas, que se mantiene en buen estado de conservación, ésta es vendida a particulares. En 1998 el Ayuntamiento expropia el inmueble a sus nuevos propietarios (que previamente consiguen que sea declarado en ruinas), pagando una importante suma por él. En el 2002, el edificio es mandado derruir.

1984 – Se publica la “Historia del Arte Valenciano”, dirigida por Aguilera Cerni, en cuyo tomo V se dedican elogiosas palabras al pintor, calificándolo de “primer gran impresionista “a la europea” del arte valenciano”. También se lee en esta obra que “asombra contemplar sus óleos, a caballo entre dos siglos, auténticamente revolucionarios para el momento y el contexto en que se produjeron”.

1988 – Exposición “El mar en la pintura valenciana”, en el Edificio del Reloj del Puerto Autónomo de Valencia, con una obra de Rafael Forns.

1996 – Exposición “Del Regionalismo al Modernismo en los fondos del Museo de Bellas Artes de Valencia”, (con distintas sedes en Castellón, Altea y Alicante) con dos obras de Rafael Forns: “Orillas del Manzanares” y “Els degollats de Montserrat” (1917).

1998 – Exposición “Tipos y paisajes” en el Museo de Bellas Artes de Valencia, con dos cuadros expuestos: un paisaje sin titular de 1919 (Museo de Bellas Artes de Valencia) y La cala Tudela en el Cabo de Creus (Museo de Bellas Artes de Castellón) del mismo año; en el catálogo se reproduce además otro paisaje suyo del Museo de Bellas Artes de Castellón.

2001 – Exposición “A la playa. El mar como tema de modernidad en la pintura española (1870-1936)”, en la Fundación MAPFRE, en la que se exhibe el cuadro “La cala de Tudela en el cabo de Creus” de 1919.

2014 – Exposición “Impresionismo Valenciano”. Sala de Exposiciones del Ayuntamiento de Valencia, comisariada por José Luis Alcaide y Francisco Javier Pérez Rojas. Se muestran dos óleos: “Vista de Londres. El Támesis con el Parlamento” y “Paseo del Prado”, pertenecientes al Museo de Bellas Artes de Castellón.

2016 – Exposición “Del ocaso de los grandes maestros a la Juventud Artística. Valencia 1912-1927 (año Pinazo)”, comisariada por Francisco Javier Pérez Rojas. Se muestran los óleos “Orillas del Manzanares”, Museo de Bellas Artes de Valencia, y un paisaje vizcaíno de 1918 del Museo de Bellas Artes de Castellón.

 

Rafael Forns Romans junto a Francesc Macià en su estudio, ca. 1931

Rafael Forns Romans junto a Francesc Macià en su estudio, ca. 1931